domingo, 14 de agosto de 2011

Doble faz

            Recuerdo a mi padre decir que la muerte era un país del cual ningún viajero regresaba. Yo era niño y me asombraba por esas palabras. Hoy lo vivo en carne propia. Mis actos decretaron que no iba a vivir más de treinta años. Me encontraron culpable de homicidio. Me espera la pena de muerte. No pido que se compadezcan ni que sientan lastima por mí. Hoy es mi último día.
            El aire es distinto, los colores también. Nada es igual. Mi tiempo esta contado y es cuestión de minutos para que entre en un profundo y largo sueño. Por lo menos así lo veo yo. Mi padre pensaba a la muerte como un país, yo la pienso como una larga pesadilla. 
            A veces me costaba encontrarme conmigo mismo. La soledad de una celda puede hacer maravillas con tu mente. Realmente solo pensaba en ella. La extrañaba. Me había dejado y lo tuve que haber evitado. Constantemente perdía la noción de quién era y del lugar en donde estaba. Di  vuelta y entré en la cocina. La vi y me puse a su lado.  Le susurré que la amaba. Me devolvió una sonrisa y recordé todos los años que pasamos juntos. Sus ojos verdes fueron la razón de mi enamoramiento. Fue a primera vista, nunca amé a nadie tanto como a ella. Vivíamos bien y el tiempo transcurría a su debido curso. Teníamos una pequeña casa en las afueras, perfecta para los niños e ideal para descansar. Nadie molestaba. Yo trabajaba en casa. Escribía pequeñas novelas para una revista local.
            Desperté con los gritos de Sofía. No tuve ni tiempo para reaccionar. Pasó todo demasiado rápido. Su cuerpo estaba lleno de sangre. Mis gritos deben de haber despertado a todo el barrio. Intenté seguir al asesino, pero nunca logré verlo. Al bajar me encontré con mi padre. Lo ignoré y seguí mi camino. Entré al baño y vi a mis hijos ahogados en una bañera.  Tuve que detenerme. Llorando e insultando los abracé e intenté revivirlos. Fue todo en vano. Me levanté y al darme vuelta me vi a mi mismo sosteniendo un cuchillo. Sentí como si alguien me estuviera empujando y abrí los ojos por segunda vez. Estaba todo sudado y casi llorando. Sofía me despertó acusando que estaba gritando y me dijo que  había tenido una pesadilla. Una horrible pesadilla.
            Intenté conciliar el sueño pero  estaba demasiado perturbado por lo que acababa de ver.  ¿Qué lleva a mi subconsciente a soñar semejante barbaridad? ¿Acaso me tenía que cuidar de mi mismo? No encontré respuestas en ningún lado. Decidí olvidar lo sucedido y no contarle a mi amada esposa el terrible acto que cometía en mi mente.
            Lamentablemente no fue la primera ni la última vez que tuve esas pesadillas. Me empezaron a atormentar. No lograba dormirme por las noches y Sofía empezaba a tenerme miedo. Con el tiempo nos fuimos alejando. Yo seguía obsesionado con estos sueños y comencé a recurrir al alcohol. Botellas de whisky iban y venían como vasos de agua. Me quedaba en casa escribiendo hasta tarde, tomando y regresando a la cama bastante mareado. A veces me desmayaba en el sillón. Me daba miedo irme a dormir. Eran de esperar las quejas de Sofía. ¿Por qué tomas tanto? ¿Acaso no nos amas? ¿Qué no me estas contando? Siempre repetía las mismas preguntas. Me ponían nervioso. Tenía que hablar con alguien acerca de mis miedos. Me estaban consumiendo y comenzaban a afectar mi vida diaria y la relación con mi familia.
            Ya era de noche. Luna llena. Perfecto para despedirme. El tiempo pasa más lento que nunca. Unos minutos parecen ser toda una eternidad. Estoy nervioso.
            Desperté con los gritos de Sofía. No tuve ni tiempo para reaccionar. Pasó todo demasiado rápido. Su cuerpo estaba lleno de sangre. Mis gritos deben de haber despertado a todo el mundo. Bajé las escaleras sabiendo lo que iba a encontrar. Entré al baño y vi a mis hijos ahogados en una bañera.  Tuve que detenerme. Llorando e insultando, abracé a mis dos hijos e intenté revivirlos. Estaba desconsolado. Fue todo en vano. Me levanté y al darme vuelta vi en el espejo la imagen que me atormentaba todas las noches,  a mi mismo con un cuchillo y empapado en agua.
            Sonó un timbre que me hizo recordar a mi escuela secundaria. Era un edificio grande y viejo. Lo odiaba. Un hombre alto y grande entró en la celda. Era mi padre. ¿Qué hacía él en mi casa?  ¿Qué hacía yo en una celda? ¿Qué estaba pasando?  Empecé a dudar de el y su presencia. Intenté escapar pero  me contuvieron y me dieron una inyección. Sentí que me caía de un piso veinte y después de unos minutos me recosté en la cama. Sofía ya estaba durmiendo. La acaricié y le di un beso. Más tranquilo, volvió mi padre para explicarme algo. No sabía lo que me quería decir, pero seguro me iba a pedir que lo lleve a su casa después de cenar. Estaba equivocado. Volví a dar cuenta de la situación y me explicó lo que me estaba pasando. ¿Yo había asesinado a mi esposa? ¿A mis ángeles? 
            Fue entonces cuando mi mente volvió a recordar todo lo sucedido y casi como a propósito, pude entender la razón de mi presencia en ese horrible lugar. La mente humana no tiene límites. Uno cree lo que quiere creer. Había llegado mi hora. Solo pensaba en ella. En como la amaba. Nunca quise esto. Sigo sin entender cómo es que sucedió. Ayúdenme, creo ser inocente.

3 comentarios:

  1. Mariano! Cómo va? Espero que todo bien. Me gustó bastante esta nueva versión, tiene cosas interesantes. Me gusta el uso de los puntos para indicar desesperación y confusión. Sin embargo hay algo que eliminaría: desde "Me encontraron culpable...hasta...último día". Tal vez sacando esa parte se genere aún más curiosidad para ver qué sucede con el personaje.

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  2. Hola perla!! todo bien por suertee, espero que vos tmbb! sabés que justo lo que me decís lo estuve pensando varias veces pero como que siempre lo terminé dejando, para la proxima version voy a seguir el consejo y ver que mas puedo hacer para seguir con la lina de la desesperacion y confusión del personaje. Gracias por pasartee, en un rato visito tu textoo, saludos!! nos vemos mañanaa

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  3. Marian me gusto tu texto! esta bueno porque es intrigante y tiene mucho suspenso! me parece que quizás estaría bueno dejar el final un poco mas abierto, sin explicar que realmente el personaje esta preso por haber asesinado a su familia. Espero que te sea útil! nos vemos mañana besos

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